Para la mayor parte de ciudadanos la vivienda es su mayor patrimonio. Tenerla, por tanto, sin asegurar es un riesgo que no debemos asumir.
Con un seguro de hogar cubrimos gran parte de los riesgos que acechan a nuestra vivienda:
- incendio
- robo
- daños por agua
- actos vandálicos
- responsabilidad civil familiar
- rotura de cristales
- atraco en la calle, y un largo etcétera